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El Hombre más feliz del Mundo

Dice Matthieu Ricard, monje budista catalogado como el hombre más feliz del mundo, que la felicidad se puede encontrar incluso en la tristeza.

Del mismo modo que el mar cerca de la orilla rompe salvajemente con el espigón y aún así conserva el fondo en calma; la felicidad se encuentra en la experiencia sin juicio del momento presente.

No somos nuestros pensamientos, ni nuestros síntomas, ni tampoco nuestras circunstancias. Existe un nivel de conciencia más profundo que simplemente observa.

Ken Wilber, pensador y escritor norteamericano, llama a este nivel de conciencia el Testigo. Acceder al Testigo exige entrenar nuestra mente para profundizar en la experiencia del momento presente.

A menudo, buscamos la felicidad en las expectativas de euforia. Sin embargo, la euforia no es sinónimo de felicidad o bienestar. La ausencia de infelicidad es la felicidad. Así pues, podemos acceder a ella simplemente descansando en el testigo.

Cuando experimentas la observación del momento presente, comprendes que nada de lo que estás observando eres tú, puesto que si no, no lo podrías observar.

Cuando observas tus problemas, dejando a un lado los juicios emitidos por los pensamientos automáticos, no eres tus problemas; sólo un Testigo de los mismos.

Cuando observas ese dolor de cabeza, o ese tic con el que no dejas de mover la pierna, tomas conciencia de que no eres ninguna de esas experiencias. Eres el Testigo que las observas.

Esa es sin duda una invitación a la Meditación, a la introspección, o al Mindfullness; en definitiva a la autoobservación sin juicio de lo que ocurre dentro de ti.

Es curioso que cuando observamos una determinada sintomatología o experiencia desde la curiosidad y la mirada testimonial, los bloqueos neuromusculares se alivian. De pronto una experiencia incómoda que parecía crónica, comienza a desvanecerse como cuando un masaje libera una contractura.

Dar la Bienvenida

Aquí aparece un concepto paradógico: dar la Bienvenida.

Dar la Bienvenida significa literalmente acoger desde la aceptación incondicional y amorosa cualquier experiencia que presente el cuerpo. Este Mantra permite abrir un diálogo generativo entre la mente consciente y la mente inconsciente.

Partimos de la premisa universal de que nada de lo que expresa el cuerpo es aleatorio. La sabiduría innata se expresa a través de sensaciones, de imágenes y de otras figuras oníricas. Nuestra mente consciente, obsesionada por controlarlo todo, se limita a diferenciar sensaciones buenas de sensaciones malas.

Pero precisamente en ese juicio dicotómico se encuentra el principal elemento de sufrimiento. Ya que todas esas sensaciones expresadas por nuestro cuerpo son como paquetes de información que quiere ser expresada.

Cuando reprimimos esas sensaciones producimos bloqueos neuromusculares, que se convierten en la antesala de un mayor sufrimiento emocional y mental.

Como dice el Dr. Stephen Ghilligan. Debemos imaginar nuestro cuerpo como una casa de huéspedes, observando en una gran mesa a todos nuestros invitados sentados, dialogando y compartiendo.

Cada una de las sensaciones experimentadas, ya sean llamadas dolor, calor, placer, ansiedad, tristeza, rabia, etc. Son invitados bienvenidos a nuestra casa.

Esta mirada introspectiva es sanadora y permite que la información fluya dócilmente por nuestro sistema nervioso, desfragmentando traumas y sintomatologías crónicas.

Introducción a la Meditación

Te invito a que experimentes durante 10 minutos esta experiencia de llevar la atención hacia el interior. Puedes cerrar los ojos para realizar el ejercicio, ubicándote en un lugar cómodo y libre de distracciones.

Simplemente observa de qué eres consciente en este momento en tu cuerpo. Sea lo que sea que aparezca, dale la bienvenida con la mirada con la que se miran las flores, con el afecto con el que se acuna a un bebé, con la voz que procura acariciar al corazón.

Si aparece la mente juiciosa, no pasa nada, simplemente deja que se vaya y vuelve a llevar la atención a tu experiencia como observador. Descansa en el testigo.

Recuerda que puedes profundizar en estos ejercicios contactando conmigo. Resto a tu disposición.

Nos vemos en el siguiente artículo. Te envío un abrazo enorme y todo mi apoyo en tu proyecto de vida.

Puedes encontrar más información de valor en www.benjaminporras.com

Gracias por estar ahí.

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